La deidad dio testimonio




El sonido de las campanillas de las ajorcas de Sri Gopala

Mientras caminaban, el Brahmana escuchaba el sonido de las campanillas de las ajorcas de Sri Gopala y le complació sobremanera que la Deidad le estuviese siguiendo fielmente. Después de caminar durante algún tiempo, llegaron a la aldea de Vidyanagara. Al acercarse a la aldea, el joven Brahmana pensó: "Ahora que he llegado a mi aldea, iré a casa y anunciaré que el Señor ha venido para servir como testigo". A continuación pensó: "Si la gente no ve a Sri Gopala con sus propios ojos, jamás creerán mi palabra. De manera que si Sri Gopala se detiene aquí, no hay por qué temer". 

¡Gopala está aquí!

Mientras pensaba de esta manera, se volvió para mirar hacia atrás. Para su gran sorpresa, pudo ver a la fascinante Deidad de Sri Gopala parada frente a él, sonriéndole. Sri Gopala dijo: "¡Oh Brahmana! ¡Ahora puedes ir a casa! Yo permaneceré aquí y no me iré hasta que regreses!". El joven Brahmana corrió a la aldea tan raudo como pudo y gritó: "¡Gopala está aquí! ¡El Testigo Divino, Sri Gopala de Vrndavana ha llegado!¡La Deidad de Sri Gopala está aquí!".

Los habitantes de la aldea ofrecieron sus reverencias

Al escuchar el inconcebible mensaje del excitado Brahmana, el pueblo quedó estupefacto. Todos corrieron en pos del joven para ver al testigo Gopala. Al contemplar la cegadora refulgencia de Sri Gopala, los habitantes de la aldea ofrecieron sus reverencias postrándose cuan largos eran frente a la Deidad. El anciano Brahmana quedó como hipnotizado al ver a Sri Gopala delante de él, y su felicidad no tuvo límites. De inmediato se postró ante Sri Gopala, con ojos llenos de lágrimas.

La deidad dio testimonio de la palabra de honor del anciano Brahmana

 Así, delante de todo el pueblo, la Deidad de Sri Gopala dio testimonio de la palabra de honor que el anciano Brahmana empeñara frente a Él en Vrndavana. Sri Gopala dijo: "¡Me siento muy complacido con ambos por su veracidad y devoción! ¡Ahora que estoy aquí, pueden pedirme lo que deseen!" Los Brahmanas imploraron: "Por favor permanece aquí para que la gente de todo el mundo sepa cuán profundamente compasivo eres con Tus sirvientes". Posteriormente, el rey de aquel entonces construyó un bello templo en Vidyanagara para Sri Gopala, la Deidad Testigo. Así, la gente de ese lugar comenzó a adorarle con gran amor y dedicación.

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