El Rey imploró a Sri Gopala que fuese a su reino

Después de algún tiempo, un gran devoto del Señor Jagannatha llamado Purusottama, el rey de Orissa, conquistó y obtuvo el trono enjoyado de Vidyanagara, el cual presentó como obsequio al Señor Jagannatha. Luego, el rey imploró a Sri Gopala que fuese a su reino. Cautivado por sus sentimientos devocionales, Sri Gopala, el Testigo Divino, escuchó sus oraciones. Así, el rey llevó al Testigo Saksi Gopala al estado de Kataka e instaló a la Deidad en el pueblo del mismo nombre. Allí, en Kataka, el rey estableció el más excelente servicio regulado y la más maravillosa adoración. 

Un día, la Reina visitó al Testigo Sri Gopala

Un día, la Reina de Purusottama visitó al Testigo Sri Gopala, e impulsada por un profundo sentimiento devocional, quiso ofrecer a Sri Gopala su más valioso aro de nariz. La Reina se preguntaba: "Si la Deidad de Gopala no tiene la nariz perforada, ¿cómo podré ofrecerle mi precioso aro de nariz?" Reflexionando de este modo, la reina regresó a su palacio. Esa misma noche, Sri Gopala se le apareció en sueños y le contó: "Cuándo Yo era pequeño, Mi madre Yasoda perforó Mi nariz, y con mucha dificultad la adornó con una bellísima perla. Todavía tengo la perforación que Me hiciera Mi madre, así que puedes colocar allí la perla que querías regalarme". 

La Reina le relató su sueño al Rey Purusottama

La Reina le relató su sueño al Rey Purusottama. Juntos fueron a visitar a Sri Gopala y para su gran sorpresa vieron la perforación en Su nariz. Luego, con gran devoción, el Rey Purusottama colocó la valiosa perla en la nariz de Sri Gopala y celebró un suntuoso festival en Su honor. Desde entonces, Sri Gopala, el Testigo Divino, permanece en la ciudad de Kataka, donde se hizo célebre como Saksi Gopala.

Los ojos del Gran Maestro se llenaron de lágrimas

Cuando el Gran Maestro Sri Caitanya, sentado frente a Sri Gopala, escuchó este bienaventurado pasatiempo, Sus ojos se llenaron de lágrimas. Él sonrió graciosamente a los devotos, bendiciéndoles con Sus compasivas miradas. En ese instante, los devotos percibieron que Sri Gopala y Sri Caitanya eran la misma persona. Ambos tenían el mismo cuerpo gigantesco y el mismo matiz. Ambos refulgían espléndidamente y Sus ojos eran como lotos eternamente florecientes. Sus semblantes parecían la luna llena de la estación del otoño. Al ver la belleza sin paralelo del Gran Maestro Sri Caitanya, y del Testigo Divino Sri Gopala, Nityananda Prabhu comenzó a hacer chistes muy graciosos y todos los devotos se sumergieron en un océano de bienaventurado éxtasis. Ellos pasaron toda la noche conversando acerca de este fascinante pasatiempo de Sri Gopala, y la mañana siguiente, después de presenciar la ceremonia matinal ofrecida a Sri Gopala, el Gran Maestro Sri Caitanya y Sus devotos continuaron la travesía hacia Puri.

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