El Señor Gaurasundara conquistó los corazones de todos
Cuando por último, Él regresó a Su madre tierra, Bengala, después de cinco largos años de sannyasa, millones de personas corrieron para verle. Moviéndose intensamente, con ojos llenos de ansiedad, ellos miraban a su Señor, quien conquistó los corazones de todos. Hubo un tumultuoso y continuo bullicio que se expandió por todas las direcciones y alcanzó los cielos; millones y millones de voces hacían resonar los Santos Nombres de Hari. Yo canto con gran deleite las glorias infinitas de mi hermoso Señor Gaurasundara, mi Señor Dorado, la divina morada del amor puro. 

Después de calmar a Sus devotos

Después de calmar a Sus devotos, quienes estaban acongojados por no haber podido ver a Su Señor por mucho tiempo, y después de haber liberado y perdonado a muchas personas miserables y pecaminosas (como Capala Gopala,...), Él comenzó a marchar hacia Vrndavana, la morada de Krsna, llevando a miles y millones de personas a Su espalda. En el camino, en Ramakeli, fue atraído por Sri Rupa y su hermano mayor Sri Sanatana, a quienes les expresó Sus sentimientos de amor. Yo canto con gran deleite las glorias infinitas de mi Señor Dorado, mi hermoso Gaurasundara, la divina morada del amor puro. 


En el bosque de Jharikhanda

El Señor prosiguió Su camino y llegó al bosque de Jharikhanda (Jhadakhanda) donde en forma mágica indujo a los tigres, venados, elefantes y otras criaturas del bosque a que cantaran con Él los Santos Nombres de Krsna. Danzando dulcemente en el humor del amor divino y enloquecido por el éxtasis, el Señor prosiguió fácilmente a través de los inaccesibles senderos del bosque, acompañado tan sólo por Balabhadra Bhattacarya. Yo canto con gran deleite las glorias infinitas de mi Señor Dorado, mi hermoso Gaurasundara, la morada divina del amor puro. 

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