AMOR Y SERVICIO



Uno simplemente debe servir a la Divinidad de manera conciente, a cada instante, sin las sombras del pasado, ni los sueños del futuro.
“La ocupación más elevada y beneficiosa para toda la humanidad es aquella mediante la cual uno puede alcanzar el servicio amoroso al Señor Supremo. Sólo el servicio amoroso inmotivado e irresistible puede satisfacer plenamente al ser espiritual interno del hombre”.


Servicio Amoroso


Si uno le ofrece al Señor servicio amoroso, muy rápidamente de manera automática y sin causa alguna, producirá verdadero conocimiento y un firme desapego por este mundo. En este proceso de servicio y devoción al Señor Supremo, no se requiere en lo más mínimo de ningún otro esfuerzo para cultivar conocimiento. Tampoco es necesario perder el tiempo intentando desprenderse de este mundo. Los deberes y las actividades de un hombre son considerados un trabajo inútil cuando no generan la más leve atracción o apego por escuchar los sublimes mensajes del Señor Supremo. La meta última o final de esta ciencia religiosa no es la adquisición de riquezas ni el disfrute mundano, sino enfocar toda nuestra atención en los servicios devocionales que verdaderamente complacerán al Señor, el Dios universal único.

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