ENAMORÁNDOSE DE DIOS
Él es ambos, tanto la energía como el energético. La palabra “aparecer” denota que ÉL parece una simple persona, pero en realidad es la infinita Persona Suprema. Por Su dulce deseo, ÉL puede descender en su forma espiritual. Mi Guru Maharaja, mi maestro espiritual, solía dar el ejemplo del sol. Podemos considerar los tres aspectos en el sol: los rayos del sol, la esfera solar y su manifestación como la personalidad regente del sol.
Cuando estamos en un sitio sombreado y vemos que los rayos del sol penetran en un lugar particular, diremos: “Aquí hay sombra, pero miren, allí está el sol”. Es común referirse a los rayos del sol como si fuesen el sol mismo. En un sentido no es incorrecto, porque los rayos del sol no son diferentes de él. Sin embargo, no es la esfera solar la que se encuentra allí, disipando la sombra en el suelo. Esto nos da una idea del energético, el sol, y la energía, que serían sus rayos. También deberíamos considerar la manifestación de su aspecto personal. Es inconcebible, tres aspectos que en realidad son uno. El energético y la energía no son diferentes entre sí, pero el energético es la fuente de donde emana la energía.
Amor por Dios es la meta
Cuando decimos Krsna nos referimos al aspecto personal de Dios. El infinito en su forma plena de belleza, dulzura y armonía. Su aspecto como energía, como los rayos de Su ser, al igual que Sus manifestaciones como el Todopoderoso, el omnipresente y el omnisciente, son aspectos subordinados, conceptos menores de la divinidad que no nos atraen. Pero la belleza y la dulzura de Krsna, Su amor, son absolutamente atractivos.
Para nosotros, la mayor manifestación de Su poder es que siendo infinito, Por Su voluntad El desciende hasta el nivel en que nos encontramos, con el deseo de relacionarse con nosotros afectuosamente, amorosamente. El viene a buscarnos. Con nuestras limitadas capacidades, nosotros no podríamos percibirlo, no podríamos relacionarnos con Él. Nuestro intelecto no puede alcanzarlo. Pero ÉL es tan bondadoso, que desciende a nuestro plano para relacionarse con nosotros. Siendo todopoderoso, Él no tiene limitaciones para mostrarse ante nosotros en Su aspecto personal. Nuestro cerebro no tiene el poder suficiente para conocerle, pero la fuerza del corazón, del servicio amoroso atrae Su atención y le hace descender hasta nuestro nivel. El infinito desciende como finito para corresponder al sentimiento amoroso de Sus devotos.
(La perfección de la fe,
